“Desde el rincón” de Iria_Katarina

La exposición parte de un recuerdo de infancia: una escultura de un carro de gitanos que despertó la fascinación por una vida nómada, al margen de las normas y las estructuras establecidas. Desde entonces aparece la idea de que en los márgenes puede existir un espacio de libertad.

Ese deseo de escapar de lo establecido llevó a la artista a situarse simbólicamente en las fronteras, entendiendo el margen no como un límite que separa, sino como un espacio de transformación, búsqueda y descubrimiento. Un lugar desde el que conectar con lo esencial, lo salvaje y lo desconocido, y encontrar una pausa frente al flujo constante de la conciencia.

Durante este proceso de deconstrucción, el dibujo se convirtió en una herramienta de exploración. Se dibujaba sin intención de terminar, mostrar, vender o incluso firmar las obras. Se utilizaban materiales cotidianos y encontrados —rotuladores, bolígrafos, pinturas— y todo tipo de soportes. El cartón y el bolígrafo BIC adquirieron especial importancia por su sencillez, resistencia y capacidad para acumular capas y memoria.

Dibujar, borrar, lijar, cubrir, rasgar y volver a dibujar se convirtió en una forma de construir imágenes a través de los restos. Muchas de esas obras se perdieron, fueron regaladas o destruidas, pero algunos fragmentos sobrevivieron.

A partir de esos fragmentos comienza una nueva etapa: coser y reunir lo que queda para construir un lenguaje y una identidad propios. Una identidad nacida precisamente de los márgenes, de las contradicciones y de aquello que se encuentra fuera de lo establecido. En definitiva, la exposición habla de la transformación, de la memoria y de la construcción de una identidad propia a partir de los pedazos que sobreviven.

Siempre dibujé, desde pequeñita.  Estudié en la escuela de arte de Valladolid y después cursé BB.AA. en la USAL. En mi período universitario colaboré en numerosas performances con Cagon and Crista (Domingo Sánchez Blanco). Mi gusto por lo marginal y mi rechazo por todo lo académico me llevó a un “autoexilio” de experimentación en el que estuve unos 17 años. Presento ahora una pequeña muestra de reflexión sobre ese período, un “work in progress” que seguirá desarrollándose.

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urban, de Diego Vallejo-Garcia